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Alimentación y Cambio Climático - Lic. Adela Álvarez - 3 de agosto de 2008

Ya nadie pone en duda que la humanidad debe enfrentarse a una crisis ambiental global de gran complejidad, en la que juega un rol protagónico la supremacía de un modelo de desarrollo que privilegia una lógica mercantil por sobre los intereses y necesidades del Estado y la sociedad civil.

Pero hay un problema de tal magnitud denominado Cambio Climático que se está instalando lentamente en la ciudadanía , y , tibiamente, en las agendas públicas, y que en definitva va a condicionar toda propuesta referida a cualquier modelo de desarrollo que no sea sustentable.

El cambio climático puede alterar los ecosistemas en formas que logren impactar fuertemente sobre el bienestar humano e incluso sobre la misma supervivencia .Pero a pesar de la gravedad de los pronósticos, y de lo que ya se está viendo, la comunidad internacional no se decide a implementar los cambios estructurales que implica, entre otras cosas, modificar los modelos productivos y de consumo para paliar sus efectos.

De más está decir que el logro del 1º Objetivo de Desarrollo del Milenio, reducir la pobreza a la mitad hasta el 2015, está muy lejos de cumplirse porque ello demanda comenzar a realizar grandes cambios que significan costos políticos que muy pocos están dispuestos a afrontar. A eso hay que sumar una resistencia generalizada al cambio ,además de la indiferencia o falta de información .

El tratamiento de la pobreza nos enfrenta al problema del hambre, algo que realmente resulta inaudito en un mundo que ha triplicado la producción de cereales a nivel mundial .. O sea que el problema no es la falta de alimentos en el mundo sino la imposibilidad para acceder a ellos por el alza desmesurada de los costos de los alimentos, con un aumento que ha afectado sobre todo a los cereales con una subida del 70%. Entre éstos, el trigo, la soja ( no recomendable), los aceites vegetales y el arroz han alcanzado cifras récord. El precio del trigo, por ejemplo, suma hoy un 130% más que hace un año y el arroz un 100%.

Esta crisis de los alimentos ha puesto de manifiesto la fragilidad de los sistemas alimentarios mundiales y su vulnerabilidad ante las situaciones difíciles , lo que amenaza con hambruna a unas 290 millones de persona en el mundo, impactando en el eslabón más débil de la cadena : los niños , agravando además la crisis crónica de la desnutrición y la malnutrición infantil.

Esta crisis alimentaria global beneficia a las multinacionales que monopolizan cada uno de los eslabones de la cadena de producción, transformación y distribución de los alimentos( producción de semillas , de los fertilizantes, de la comercialización y transformación de comida) . Este modelo de agronegocios lo que busca es desarticular los sistemas alimentarios tradicionales que no se basan fundamentalmente en dinero y no se someten a las reglas de mercado .Está acabando, en todo el planeta, con una agricultura familiar y un comercio de proximidad vital para las economías locales, y promueve en cambio una creciente inseguridad alimentaria ,con una dieta que se abastece de alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, y fomentando una agricultura y ganadería intensiva, desnaturalizada, sustentada en los hidrocarburos y agrotóxicos, anteponiendo el beneficio económico a los derechos sociales y medioambientales.

Como efectos colaterales de esta política vemos la expulsión de los pequeños agricultores de sus tierras para dedicarlas a la producción intensiva de biocombustibles. Y los que no son expulsados dejan de cultivar para su propio consumo y se pasan a plantaciones para biocarburantes, otro mito instalado en la comunidad internacional, e insustentable para implementar cualquier megaproyecto. . Según el máximo responsable de la reputada Royal Society of Chemistry británica, Richard Pike,.advierte de que para producir más biocombustibles habrá que roturar terrenos salvajes en todo el planeta, liberando más CO2 del que se ahorra consumiendo aquéllos, Pike señala además las enormes extensiones de terreno agrícola que necesitan los cultivos a partir de los que se producen.

Utilizando una comparación muy gráfica, el científico señala que para fabricar el biocombustible necesario para propulsar un único vuelo entre Londres y Nueva York .sería necesario dedicar una superficie agrícola equivalente a 30 campos de fútbol. Y eso sólo para la ida. Sin embargo Estados Unidos, la Unión Europea , Brasil, Argentina y otros han hecho especial énfasis en la producción de agrocombustibles como una alternativa a la escasez de petróleo y al calentamiento global.

Con respecto a ese tema la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ), ya ha reconocido que "a corto plazo, es muy probable que la expansión rápida de combustibles verdes, a nivel mundial, tenga efectos importantes en la agricultura de América Latina”, y “la producción de combustible verde entra en competencia directa con la producción de alimentos”.

Frente a la mercantilización de la vida debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentación. Considerar el derecho de la comunidad a participar en la toma de decisiones sobre políticas agropecuarias; el derecho a producir y consumir alimentos sanos, fruto de una producción diversificada y sostenible, con precios que remuneren el trabajo campesino y la reactivación de las reformas agrarias priorizando la producción y consumo local. Este modelo descentralizado es una transformación que va más allá del simple desarrollo agrario centrado solo en elevar la productividad agropecuaria. Es, al menos, una alternativa al modelo de concentración de la producción y la distribución de alimentos,que nos ha llevado a estos resultados.

Todavía no se llega a comprender que la adaptación al cambio climático es una inversión esencial en nuestro futuro común – probablemente la más sensata inversión que podemos hacer actualmente. Una medida de adaptación concreta sería reorientar la forma de alimentarnos , medida que redundaría en beneficios para la salud al consumir alimentos en su estado de madurez óptima y sin agrotóxicos, conteniendo todos los nutrientes necesarios y con la calidad energética requerida desde los discursos de vanguardia sobre nutrición. Esta nueva modalidad también debe comenzar a contemplar la cantidad de agua -- elemento vital para la vida tan escaso y contaminado -requerida para la producción de los alimentos.

Sirva como ejemplo que producir un kg de carne significa consumir de 16.000 a 20.0000 litros de agua, y producir un cereal , 1.000 a 2000. litros de agua. Con respecto al consumo de ciertos alimentos la FAO , el Organismo de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentos , acaba de reconocer en un comunicado la terrible agresión al medio ambiente que produce la industria ganadera. Genera el 65% del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el potencial de calentamiento global del dioxido de carbono.La mayor parte de este gas procede del estiercol al igual que el metano(23 veces más perjudicial que el dióxido de carbono).Además el estiércol generado por el ganado produce el 64 % del amoníaco que contribuye en forma significativa a la lluvia ácida. Al mismo tiempo,los frigoríficos,las curtiembres y sus industrias derivadas contaminan los cursos de agua - y de la eutrifización-, el aire y la tierra”.

El sobrepastoreo impide que se renueven los recurso hídricos tanto de superficie como subterráneos.Y como golpe de gracia, es la actividad que más deforestación ha producido y produce para crear pastizales y cultivos forrajeros, dado que la ganadería utiliza el 30 por ciento de la superficie terrestre y ocupa el 33 por ciento de toda la superficie cultivable destinada a producir forrajes.

Por lo expuesto es necesario que cada país refuerce el rol del Estado como entre regulador, planificador y distributivo de la economía. Haciendo de la seguridad y soberanía alimentarias un eje que garantice precios bajos y razonables a los consumidores, sacando de por medio a los especuladores, mediante mecanismos de comercialización estatal.

Es necesario fomentar una industria nacional y que se garantice el derecho al sustento a cada ciudadano. Es un paso a encaminar la sociedad hacia un modelo más humano., más justo

Lic. Adela Álvarez

Publicado por CICODI- (Centro de Integración, Cooperación y Desarrollo Internacional) Buenos Aires

http://www.cicodi.org/Novedades.aspx?NovedadId=484

San Miguel de Tucumán- Argentina

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